jueves, 13 de noviembre de 2008

Maracaibo y sus Historias




Etapa Precolombina.
"La inquietud de los investigadores e historiadores se ha proyectado hacia las posibilidades de encuadrar en el tiempo la fecha del origen del hombre zuliano y poblamiento de las áreas lacustres.
Cualquier explicación sobre esta delicada cuestión no pudiera tomarse con sólida base, puesto que aún nada se ha logrado escudriñar sobre tan importante aspecto.
No se podría afirmar o negar las posibilidades de un autoctonismo poblacional, por carecer de elementos determinantes para sostener esa hipótesis."
En lo que respecta a la Región lacustre, donde hoy se asienta el Estado Zulia, sus primeros habitantes no pueden ser llamados autóctonos, propiamente, porque ellos no descienden de hombres que desde un primer momento hubieran surgido a la vida en estas tierras.
En cuanto al número de. años, que puedan calcularse para explicar la presencia del hombre en la región lacustre, nada se sabe; pero sí es evidente que hace más de 10.000 años que estas tierras están pobladas por seres inteligentes.
El fenómeno de la migración sobre el área lacustre significa que el hombre zuliano inicialmente fue advenedizo, no era de allá. Es decir: en la medida que los hombres primitivos fueron transmitiendo la noticia de la existencia de un nuevo territorio apto para la vida humana, en esa medida se fue poblando el área lacustre.
Inicialmente, fueron hombres de muy alto grado de primitivismo: posiblemente los primeros descendientes del primer grupo de hombres venezolanos asentados en el territorio del actual Estado Falcón o del área de Carora y Los Andes. En todo caso, con muy baja cultura fueron aquellos primeros habitantes, pertenecientes a la época paleolítica.
Posteriormente y después de muchos años, estos primitivos habitantes que se habían ubicado en las tierras más fértiles, como las áreas de los distritos Maracaibo. Mará, Perijá, Colón, Bolívar y Miranda, fueron violentamente desalojados y exterminados por una gran oleada que provino del área falconiana y que perteneció a la nación arawaca. Con un nivel cultural más alto, conocedores de algunas técnicas para pesca y siembras y con mejor organización social, esta migración duró un largo período de años.
Por razones de expansionismo, o tal vez obligados por cataclismos sucedidos en el área andina o en la región montañosa de Colombia, en la zona de influencia del río Magdalena, se sucedieron en diversas épocas y por largo tiempo, las oleadas de gentes aguerridas y altamente belicosas, pertenecientes a la nación caribe.
En el área zuliana, para el momento del descubrimiento, se localizaban diversas agrupaciones aborígenes de muy antigua ascendencia que pertenecían a dos grandes naciones aborígenes: la nación caribe y la nación aruaca o arawaca.
Estos grupos indígenas mostraban diversidad de costumbres y distinto idioma, pero todas ellas presentaban como característica común especial el amor a la libertad y el valor ante los peligros.


Los más importantes grupos aborígenes eran:

De nación arawaca.
1. Los goajiros: en la región de la Península de La Goajira.
2. Los zaparas, lo toas y los sinamaicas: habitantes de las áreas costeras del Golfo de Venezuela y las islas ubicadas a la entrada de la Barra del Lago.
3. Los tansares habitantes asentados en el área actual de la parte oriental del distrito Maracaibo.
4. Los onotos y aliles: habitantes de las costas occidentales del Lago.
5. Los cocinas: ubicados en el litoral occidental del Golfo de Venezuela.
6. Los caquetíos: que se asentaban en el área de los actuales distritos Miranda, Bolívar y Baralt.
7. Los parantes: que se dedicaban a la pesca lacustre en las costas orientales del Lago, entre Los Puertos y Cabimas.
De nación caribe.
1. Los bubures o bobures: vivían en el área sureste del Lago, en el actual distrito Sucre.
2. Los buredes o coronados: estaban asentados en las sierras surorientales del territorio lacustre (en la actual serranía de Ciruma).
3. Los coanaos: cuya área de influencia eran los territorios de los distritos actuales Colón y Perijá, hacia el piedemonte perijanero.
4. Los quiriquires: habitantes del distrito Colón en las tierras planas y cenagosas.
5. Los pemones: de quienes descienden los actuales motilones, yucpas, etc. Habitaban la serranía de Perijá, conocida por ellos como Cordillera de Itotos.
Fue muy difícil para los españoles determinar cada nación aborigen de modo preciso y definitivo. Muchos nombres que encontramos en los historiales de la conquista obedecieron al lugar en donde habitaban las gentes, que muchas veces fueron conocidas con otras denominaciones. Pero el más grande obstáculo para la identificación fue el parecido común que tuvieron los aborígenes, a tal punto que un historiador español, a propósito de la identificación del aborigen, decía: "Quien ha visto un indio los ha visto a todos, porque todos son iguales."***
La vida aborigen.
"Las actividades de los habitantes precolombinos asentados en el territorio zuliano no presentaron aspectos resaltantes de adelanto, como sucedió en otras regiones de América. Ellos vivían su vida de acuerdo a las facilidades que les prestaba el habitat o el lugar en donde desarrollaban sus actividades. De ahí que no se pueda hablar de niveles comunes en sus actividades; sin embargo hay algunas características que es necesario conocer en los siguientes aspectos:
a. Alimentación:
El régimen alimenticio de los aborígenes variaba de acuerdo a las regiones en que habitaban. Los indios de las costas vivían de la pesca; los de las tierras planas y selváticas, de la cacería; los de las montañas, de la cacería y de los tubérculos o raíces,)i que sin cultivo especial brindaba la naturaleza. Un alimento común lo constituyó el maíz; pero también se alimentaron de las bayas de cacao, baya del llamado árbol pan y una riquísima variedad de frutas desconocidas por los españoles. No conocieron el alimento cocido y sazonado, sino simplemente pasado por agua hirviendo. Esto sucedió con los grupos más avanzados, ya que hubo aborígenes que para el tiempo del descubrimiento aún no conocían el fuego.
b. Vivienda:
De igual modo a como sucedía con la alimentación, acontecía con la vivienda. Ella respondía a las necesidades para resguardarse de la intemperie, de acuerdo con las exigencias del habitat. En las regiones frías como Perijá, sierra de Ciruma y montes del sureste del Lago, la habitación de palma fue completamente adecuada al clima: paredes de palma y techo del mismo material. Fueron viviendas para muchas familias. En las selvas y montañas las cuevas fueron un refugio natural y provechoso. En los climas cálidos, como las tierras bajas del área lacustre y en la península de La Goajira, las habitaciones fueron simplemente ranchos de palma o moriche, sin paredes, levantadas sobre estructura de madera; ello respondía a la naturaleza nómada de muchas familias aborígenes. En las islas de la entrada al Lago se construyeron viviendas de madera, techadas de moriche, levantadas sobre estacas y comunicadas unas y otras con puentes removibles para defenderse de las fieras o de ataques enemigos. Esta clase de viviendas llamó poderosamente la atención a los españoles, quienes las denominaron palafitos (viviendas sobre las aguas).
c. Vestimenta:
El indígena zuliano,.por regla general, se presentó al natural, simplemente cubierto con un guayuco. En las áreas desérticas de La Goajira, donde el viento y el sol se muestran más inclementes, las mujeres se cubrieron de mantas tejidas en sus viviendas. En las otras regiones, poca vestimenta se usó. La mayor parte usaron adornos de plumas a manera de corona o diadema. Las mujeres utilizaron collares de semillas o metales, así como sortijas, pulseras y otra clase de adornos.
Práctica común fue el descansar y dormir en chinchorros de fabricación propia.
d. Trabajo:
El trabajo fue prácticamente desconocido por los indios zulianos. En algunas familias las mujeres llevaron el peso de la casa, buscando el alimento o sembrando en los elementales conucos, en tanto el hombre descansaba no por pereza, sino porque a él correspondía la defensa del grupo y los aspectos rituales de religión o fiestas.
Los indios, en general, fueron dedicados a la pesca y la caza. Los de más avanzada cultura se ejercitaron en las prácticas agrícolas, como los caquetíos, quiriquires y buredes; en las actividad de cría, como los goajiros que domesticaban algunas especies utilizadas para alimentación. Los principales productos agrícolas cosechados por los aborígenes, especialmente los de nación caribe, fueron: maíz, yuca, algodón, frijol, auyama, ocumo, etc. El tabaco y el hayo fueron muy apreciados por sus características estimulantes y estupefacientes.
En la industria conocieron ampliamente los secretos del tejido. Fabricaban cestas, chinchorros, telas. En orfebrería es poco lo que ofrecieron, aun cuando hay algunas muestras en la cultura caquetía y quiriquire. La cerámica la conocieron más profundamente: fabricaron estatuillas, vasijas, etc. Los instrumentos de trabajo fueron de madera o piedra.
Los caquetíos lograron desarrollar un comercio intenso a base de la sal y del pescado. Comerciaron con aborígenes de las sierras andinas, de quienes en cambio recibían en pago aguilillas de oro, telas de algodón y vasijas y estatuillas de cerámica.
e. Defensa:
La lucha por la subsistencia siempre preocupó al aborigen, en razón a la aplicación de la ley del más fuerte. Por ello los varones vivían en perpetua vigilancia. Utilizaban flechas envenenadas. Algunos grupos de más avanzada cultura utilizaron armas de piedra trabajada a manera de hacha. La guerra entre tribus era una actividad muy común y el vencedor podía esclavizar al vencido por un determinado número de años o a perpetuidad.
Desde muy niños los varones eran adiestrados en diversas actividades para despertar en ellos el valor y fiereza de que habrían de hacer muestra como guerreros.
f. El aspecto religioso.
"En el aborigen venezolano no se encuentran manifestaciones de ateísmo. El indio zuliano tampoco lo fue. Siempre creyó en la existencia del Espíritu del Bien y el Espíritu del Mal. Eran de prácticas politeístas y fetichistas. Su más importante actividad religiosa fue la adoración al Sol y a la Luna.
Poseían especial veneración a los muertos a quienes enterraban en grandes tinajas de barro cocido, con idolillos y alimentos; esas tinajas funerarias las denominaban guacas.
A pesar del espíritu profundamente religioso de nuestro aborigen, nunca levantaron templos; pero sí existían lugares sagrados y cuevas en donde practicaban danzas y ceremonias religiosas, presididas por los sacerdotes que a la vez eran los médicos de la tribu o mojanes.
Las ceremonias estaban acompañadas de danzas rituales que se amenizaban con instrumentos de percusión, de maderas huecas y ocarinas y flautas hechas de hueso o cañabrava.
g. La organización política y social.
Los pueblos indígenas siempre estuvieron regidos por un jefe absoluto, elegido por su valor ante el peligro o la destreza en la lucha con el enemigo. Este jefe, llamado cacique por los europeos, estaba generalmente asesorado o aconsejado por elementos más ancianos de la tribu.
Ante el peligro común, fue práctica muy usada el confederarse varias tribus bajo la autoridad del jefe más valiente.
En el aspecto social prevaleció la autoridad de la madre. Por eso se dice que la organización social fue esencialmente matrilineal. En efecto, el parentesco se determinaba en base a la línea materna y no a la paterna. No conocieron la propiedad privada como la entendemos en nuestra época, sino que fue práctica común la propiedad comunitaria.
h. El aspecto cultural de nuestros aborígenes.
Los habitantes del territorio del Lago de Coquivacoa no presentaron un grado de civilización avanzado; por ello no podemos señalar ningún monumento que testifique un antiguo momento cultural. Ello debióse a las condiciones del territorio donde actuaron y a la dura lucha por la existencia.
Restos de sus rudimentarias manifestaciones las encontramos en dos ejemplos de petroglifo (dibujo sobre piedra), realizados posiblemente como primera manifestación escrita de su pensamiento: Cerro del Dibujo, en el distrito Maracaibo, a 32 kilómetros de la Represa de Tule y El Hombre Pintado, en el distrito Mauroa del Edo. Falcón, a 60 kilómetros de los Puertos de Altagracia.
En cuanto a las manifestaciones de su industria cerámica y aspectos religiosos, tenemos muestra clara de ellas en el cementerio indígena que se halla perdido en los montes de las cercanías del poblado La Plata, cerca a Cabimas y en el ya desaparecido cementerio indígena de Tamare, distrito Bolívar.
No conocieron la escritura y tuvieron rudimentarios conocimientos sobre la moneda.
Este aspecto no se mostró en igualdad de manifestaciones desde el momento de la aparición del hombre en las tierras lacustres, sino que fue presentándose por etapas, en un proceso lento pero altamente evolutivo".(*)

Los más importantes Caciques del Territorio Lacustre.
"Una resaltante virtud que mostraron los pobladores aborígenes del área lacustre, y que aún conservan, es el amor a la libertad.
La llegada de los españoles y alemanes impuso nuevas maneras de vivir. Con ellas los indígenas perdieron su libertad; fueron sometidos a la esclavitud; se les arrebataron las tierras que habían venido cultivando desde tiempos inmemoriales para establecer nuevas formas de derecho de propiedad, según las leyes europeas; se tomaron las mujeres indígenas para que sirvieran de concubinas a los advenedizos y, finalmente, trataron de hacer olvidar las costumbres de la raza autónoma, obligándolos a someterse a nuevas formas de vidas, producto de convencionalismo.
Los Caciques supieron enfrentarse a los europeos para defensa de la raza.
Marac:
A los abusos de los españoles y alemanes se opuso la tenacidad y el valor temerario de los jefes aborígenes. El primero que defendió fuertemente los derechos de los indígenas,sus hermanos de raza, ante los ataques de los europeos en territorio lacustre, fue el valeroso cacique conocido con el nombre de Marac, quien gobernaba en las tierras del sur del Lago, desde la región donde hoy se localiza la parte del norte del Departamento Norte de Santander, en Colombia, hasta el piedemonte andino, en área de lo que hoy es territorio de los Municipios Colón, Catatumbo y el norte de la territorialidad tachirense. Sobre la existencia de este poderoso señor indígena la más antigua referencia histórica data del año 1741,178 años después de las acciones cumplidas por ese aguerrido jefe aborigen: esa noticia se tiene de un libro publicado aquel año en Santa Marta.
El poderío de este jefe aborigen debió trascender los linderos de su jurisdicción, pues los conquistadores decían que todos los indígenas hablaban de un poderoso señor que gobernaba en la región del sur del Lago.
Los aborígenes, valiéndose de numerosas estrategias, luchaban fieramente contra los hombres blancos en defensa de sus libertades y propiedades.
Con el Cacique Marac pactaron otros jefes aborígenes y caciques menores, con lo que su juridicción y poder se hicieron grandes; por lo que los habitantes del Lago hacían referencias a él en muchas leguas a la redonda, pues lo aguerrido y audaz de su temperamento, mantuvo a raya a los soldados conquistadores durante mucho tiempo.
Tonoligaste:
Fue el señor y jefe guerrero de la confederación de pue- blos aborígenes, los Tansares y Aliles.
Valeroso representante de la raza indígena, destacó en muchas oportunidades en los choques sangrientos habidos con los europeos conquistadores: pudo derrotarlos en numerosas oportunidades cuando peleó por defender los derechos naturales de su raza.
Murió en los primeros años del siglo XVI, en un ataque contra el soldado invasor, en lo que hoy conocemos como Isla de Providencia, lugar en que solía tener su asiento. Su jurisdición abarcaba los pueblos ubicados en el litoral lacustre, donde hoy están Maracaibo y Puertos de Altagracia y Santa Rita.
Nigale:
Célebre cacique de las tribus confederadas de Zaparas, Aliles, Sinamaicas y Toas y señor de oficio de la nación Zapara. Es conocida la temeridad con que en todo momento luchó en defensa de la raza, cuando la invasión europea inició las acciones de conquista.
Su última y más célebre jornada fue la realizada en una sucesión de incursiones y ataques a Maracaibo, que obligó a esta ciudad a rodearse de empalizadas a manera de fortificaciones. La llegada de Juan Pacheco Maldonado, hijo de Alonso Pacheco el fundador de Ciudad Rodrigo, que venía expresamente equipado y acompañado para hacer frente a los indígenas, trajo el fin de Nigale.
En efecto, hacia el mes de junio de 1607, Pacheco avanzó hasta el norte del Lago y en la región de los Zaparas con engaño y traición logró traer a Nigale y sus principales colaboradores. Llevados prisioneros hasta Maracaibo y encerrados en su cárcel al cabo de pocos días fueron ahorcados en la Plaza Mayor de la Villa, sin que los malos tratos y tormentos dados a los indios por los conquistadores, hubiesen podido arrancar de estos valerosos naturales ni una sola palabra o queja.
Caciques Matagüelo y Camiseto
Jefes de la nación paraute en el área suroriental del Lago de Maracaibo (parte sur del actual Municipio Bolívar y región de Baralt). En los años primeros del siglo XVI estos valerosos caciques lograron imponer respeto a los españoles, quienes, en incursiones realizadas tierra adentro, maltrataban, esclavizaban y aún, asesinaban a los aborígenes que se mostrasen más rebeldes. Matagüelo y Camiseto fueron jefes indígenas de excepcional valor. Finalmente, con traicioneras estratagemas fueron dominados y ahorcados por los soldados de Pacheco Maldonado, quienes los condujeron amarrados hasta Nueva Zamora de Maracaibo, donde los ajusticiaron en el año 1576.
Yaurepara
Jefe de la nación goajira, el que mayor respeto y sumisión obtuvo de este indómico pueblo. Nació en un lugar de la Sierra de Wincúa y de adolescente se trasladó a propiedades adquiridas por sus padres en la región donde hoy se localiza Maicao (Departamento de la Goajira, en Colombia).
Este caudillo wayúu, se alió con otros jefes de las diversas parcialidades goajiras y se prepararon para seguir el hostigamiento a los españoles, especialmente a los que viajaban entre Maracaibo y Río Hacha.
Sabido es que los goajiros jamás se dejaron subyugar por los europeos pues se mantuvieron siempre en actitud de defensa y lucha, por lo cual pudieron conservar todas las características de su raza. En 1786, se logró que los jefes goajiros capitaneados por Yaurepara firma- ran con los españoles de Maracaibo y Río Hacha, representados en sus gobernadores, un convenio mediante el cual, el pueblo goajiro entraba en paz con las gentes del resto de ambas provincias y dejaban expedito el camino entre las dos ciudades mencionadas. Desde entonces reinó la paz entre ambos pueblos y los goajiros se fueron incorporando a la vida civilizada.
Yaurepara fue el único jefe aborigen que logró firmar convenios de igual a igual con los gobernantes coloniales. Este valeroso cacique murió en sus posesiones el año 1810, cuando empezaba a florecer Paraguaipoa, como resultado de la paz lograda.
El tratado aludido fue firmado en Maracaibo el 31 de agosto de 1796: por él se concedió autonomía a la nación goajira, además de recibir indemnizaciones por los daños sufridos durante la época de los alzamientos bélicos.
La actuación de Yaurepara fue la última expresión de soberanía que la nación goajira hizo sentir oficialmente a los blancos.
La Princesa Zulia dio nombre a la región lacustre
Zulia es nombre aborigen. En efecto, correspondió a la identidad de una princesa de nación motilona, hija del Cacique Ciñera que gobernaba una extensa región que abarcaba las geografías de los actuales municipios de Arboledas, Cucutilla, Salazar, San José de la Montaña, Gramalote del Departamento Norte de Santander, en Colombia.
En esas tierras habitaban parcialidades indígenas que se distinguían con los nombres de Balagáes, Rábicas, Ikotas, Mogarontos, Iskatóques, Kones y Mutiscuas.
La princesa Zulia era muy conocida entre los pueblos aborígenes de la región, por la elegancia de sus formas y la belleza física y espiritual que adornaban su persona. Nada tiene de raro esa belleza, pues los europeos que llegaron con Alonso de Ojeda en 1499 y los que vinieron con Ambrosio Alfínger en el año 1529, afirmaron que las hembras de la cuenca lacustre eran las más hermosas mujeres que habían visto en su vida. Los antiguos cronistas nos dicen que Zulia era de estatura de gran esbeltez y su cintura cimbreaba como el tallo de las palmeras de su tierra al ser acariciadas por el viento. Pero dicen también que era una mujer de temple formidable y de un valor a toda prueba.
Aquellos pueblos vivían en completa armonía y tranquilidad, dentro de la paz ancestral que disfrutaban. Pero a partir de 1533, con la presencia de los soldados europeos, comandados por Ambrosio Alfínger, se alteró el sosiego. Las amenazas de guerra estuvieron a cada instante incomodando esas gentes; por lo cual pidieron al Cacique Ciñera, padre de Zulia, que aceptara ser el jefe de una confederación de tribus, para enfrentarse a los invasores de raras vestimentas y con armas que vomitaban fuego, porque esa presencia era un peligro para todos los aborígenes. Ciñera aceptó y, entonces, se constituyó en verdadero conductor de pueblos: concilio, dialogó, orientó, reorganizó, etc.
En este ambiente se formaría tiempo después, Zulia, nacida por el año 1538: ella seguiría el camino de lucha que estaba empeñado su padre. Y fue creciendo en estatura, belleza y sagacidad. Cuando llegaron los años de su primera juventud, con las enseñanzas de su padre, se presentaba como hábil negociadora y guerrera estratégica. Por ello, para reforzar la amistad y ayuda de todas las parcialidades indígenas, su padre Ciñera, la escogió como su representante para que parlamentase y negociase con los diversos jefes de tribu y concertarse con ellos las estrategias defensivas y ofensivas contra el enemigo común de sus hermanos de raza. Ella cumplió exitosamente el encargo y regresaba al lado de su padre a darle cuenta de sus actuaciones.
Diego de Montes y sus soldados habían salido en expedición, buscando un fácil camino que enlazase a Pamplona con Santa Marta; chocaron con las huestes aborígenes y en lucha sangrienta murió valerosamente Ciñera; Zulia, al llegar a su lugar habitual conoció la muerte de su padre. Indagó el lugar donde cayó sacrificado en defensa de su raza y, con las ceremonias de costumbre, con que su nación honraba y sepultaba a sus hombres principales enterró a su padre.
Pronto se rodeó de un numeroso ejército de soldados aborígenes, de valor comprobadamente temerario: ellos siguieron a su princesa incondicionalmente y juraron seguir sus órdenes para luchar hasta morir en defensa de sus derechos.
En una de sus expediciones bélicas llegó Zulia con sus soldados a las tierras de los cúcutas, en las que gobernaba el Cacique Guaimaral, un príncipe proveniente de tierras lejanas e hijo de un legendario guerrero de nombre Marac. Guaimaral había venido a estas regiones cucuteñas, desde la tierra de su padre Marac, navegando por el río conocido hoy como Catatumbo y también por el río Zulia, como se conoce en la actualidad.
Con Guaimaral hizo contacto la princesa Zulia. El le dio todo su apoyo y los ejércitos aborígenes se dividieron en dos grandes escuadrones: uno bajo el mando de Zulia y otro, bajo el Junando de Guaimaral.
Ambos batallones se lanzaron en la lucha contra los europeos y cayeron sobre una población que estaba recién fundada: Salazar de las Palmas, fundada por Diego de Montes el año 1553. En este ataque murieron casi todos los habitantes de este pueblo y aparentemente quedaron en paz los aborígenes.
Tiempo de descanso en la armas que tanto Guaimaral como Zulia lo aprovecharon para unirse en matrimonio. Se establecieron en el poblado Cúcuta, que había recibido el nombre del Cacique y que se levantaba a la orilla derecha del río que luego se llamaría Pamplonita.
Con el matrimonio se reforzó la federación de tribus; pero el descanso y la tranquilidad poco duraron, pues la destrucción de Salazar y la muerte de sus habitantes blancos, contrariaron al fundador de Pamplona, capitán Ortún de Velazco, quien envió contra los soldados indígenas de Guaimaral y Zulia al capitán Pedro Alonso y su teniente Juan Trujillo, con soldados muy bien armados. Estos en 1561 salieron en plan de guerra contra los habitantes de las tierras cucuteñas, incendiando a su paso las viviendas aborígenes y asesinando a sus moradores.
Zulia, conocedora del desplazamiento de esas tropas por la vía de Salazar salió contra ellas, quedando Guaimaral en las tierras de su dominio preparándose para la defensa. Los europeos llegados a Salazar chocaron con los soldados indígenas dirigidos por Zulia: los atacaron ferozmente y dieron muerte a casi todos los aborígenes, incluyendo a la Princesa Zulia. Esto sucedió en la segunda mitad de ese año 1561.
Al conocer Guaimaral la muerte de su esposa, enloqueció de dolor y sin dirección ni esperanza, tomó rumbo hacia el norte, tal vez buscando la tierra de sus mayores. Pero la vorágine de la selva se tragó a este valeroso guerrero.
Por los siglos, el nombre y recuerdo de la Princesa Zulia se mantendrá en el corazón de las gentes, pues con esa identificación se conocen las tierras lacustres desde 1824, cuando se denominaron por primera vez Departamento de Zulia, en la organización que decretó el Libertador para la República de Colombia de la cual formaba parte la vieja provincia de Maracaibo.(*)


Y llegaron los invasores.

Capitan Alonso de Ojeda. Llegó al Lago de Maracaibo en 1499(****)
"En España se tenía una idea confusa de nuestras tierras. Se hablaba de la isla de Coquivacoa.
El 24 de agosto de 1499 los habitantes de las costas del Golfo divisaron extrañas embarcaciones y se prepararon para recibir a los invasores. Era Alonso de Ojeda en su primer viaje como jefe de la acción exploradora.
"El descubrimiento del Lago fue una consecuencia inmediata de la actividad descubridora de Colón. Don Alonso de Ojeda había sido lugarteniente del Descubridor. Al finalizar las actividades del tercer viaje, Ojeda vino por propio esfuerzo a seguir descubriendo tierras continentales. Acompañado de Américo Vespucci y Juan de la Costa recorrió la costa venezolana desde Paria hasta la Península de la Goajira.
Las comunidades aborígenes, viviendo en casas construidas sobre las aguas, fueron los primeros humanos que contactó Ojeda el 24 de Agosto de 1499 en el poblado Veneciuela, ubicado a la entrada del Lago.
En este viaje llegó a las aguas sosegadas del Golfo y, siguiendo la linea de sus costas, descubrió el día de San Bartolomé, el 24 de agosto, el inmenso lago al cual llamó Lago de San Bartolomé".
El descubrimiento del Lago aumentó la curiosidad de Ojeda, quien avanzó aún más por la inmensa laguna. En una de las islas de la entrada, que pudo ser isla de Toas, los descubridores hallaron una aldea aborigen de carácter palafítico, pues sus casas estaban construidas en estacas sembradas en el fondo del Lago. Cada choza se comunicaba con las otras por puentes removibles y por canoas.
"Era el de Ojeda nacido en Cuenca, España en 1470 (...) Todas sus empresas se las encomendaba, en petición de favor y ayuda a la Vírgen María, de quién era muy devoto. Al acostarse colocaba un cuadrito de la Vírgen que siempre llevaba consigo a la cabecera de su lecho, y le rezaba sus oraciones acostumbradas
Los palafitos en el lago ¿dieron origen al nombre de Venezuela?
No hay acuerdo entre los historiadores consultados. Presentaremos la posición de cuatro historiadores:


"En 1500 aparece el nombre de Venezuela usado por el cartografo Juan de la Cosa, compañero de Ojeda en su primer viaje a la zona del Golfo, oportunidad en que se bautizó la nueva tierra
"Alonso de Ojeda (...) logró una capitulación con los reyes, el 8 de junio de 1501. Al año siguiente en enero, Ojeda partió para las tierras descubiertas. Lo acompañaba Américo Vespucio. Venía con carácter de gobernador de la Gobernación de Coquibacoa"
Ocando Yamarte sólo apunta la aparición del nombre de Venezuela en el año 1500, después del primer viaje de Ojeda, en el cual no aparece Américo Vespucci. Este según el autor, lo acompaña en el segundo viaje (1502)...


Palafitos en el lago de Coquivacoa.

...y no como lo apunta Besson, que lo acompañó en 1499. Este historiador en su obra atribuye el nombre de Venezuela a la semejanza que Ojeda vió en los palafitos del lago con Venecia, en su primer viaje.
"Le acompañó también el piloto Juan de la Cosa (natural de Santoña) ...habilidísimo para trazar mapas y usar instrumentos marinos. A de la Cosa se le debe la más antigua carta geográfica que se conoce de paises pertenecientes al nuevo mundo.
"Asimismo era su compañero el florentino Américo Vespucio (...) de grandes conocimientos naúticos.
"Ojeda vió que estas casas tenían sus puentecitos y que las canoas cruzaban de casa en casa, como si fueran gándolas, recordó a Venecia (...) y dió nombre a nuestra patria. Los indios llamaban a este Golfo Coquivacoa.
Tarre M. crea un diálogo entre Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucci donde al ver los palafitos, les recuerda Venecia y la llaman pequeña Venecia o la Venezuelica. Tambien anota que los naturales 'llaman esto Coquivacoa.
"...el hemisferio lleva el nombre de Américo Vespucci, quien de paso, viendo los palafitos en el lago de Maracaibo, inventó el nombre de Venezuela.
La posición de Gómez Espinosa es contraria a las anteriores:
"Se dice que Américo Vespucci, compañero de viaje de Ojeda y que era nativo de Italia, al contemplar esas casas sobre las aguas recordó a Venecia, ciudad italiana construida en las aguas del Mar Adriático. Ese recuerdo le hizo exclamar: "Es como Venecia". Y en recuerdo de esa lejana ciudad la llamó "Pequeña Venecia", que es lo que significa el vocablo VENETIOLA, lo de origen latino, utilizado por Vespucci. Y se estuvo afirmando que de esa palabra latinizada se derivó fácilmente el nombre de Venezuela, cuyo uso se extendió posteriormente a toda la extensión de Tierra Firme.
El verdadero origen del nombre Venezuela.
Lo que se dijo anteriormente sobre el origen de la palabra Venezuela no parece tener base histórica firme: porque los historiadores y cosmógrafos de la época señalan que el pueblo palafítico, con el que contactaron Ojeda y sus soldados, tenía por nombre Veneciüela; nombre que sirvió más tarde como punto de partida para extender ese vocablo toda la extensión de Tierra Firme. Ello es históricamente cierto; pues en el primer mapa que bajo la dirección del cosmógrafo Rodríguez de Enciso se publicó en 1503 y que se refería a toda la costa norte del actual continente suramericano, indicaba este nombre, Veneciüela, e indicaba el lugar de su localización. Ello nos comprueba que en el Lago, la patria venezolana recibió su bautismo.
Origen del nombre de Maracaibo.

Facsímil de un mapa antiguo del Lago de Maracaibo
El origen del nombre de Maracaibo tiene iguales confrontación de opiniones. Besson nos dice:
"El principal cacique del Lago era Mara, indio de buen porte, alto y grueso, de mirada de águila, valiente e intrépito, que vivia feliz en la isla cerca de la costa Este (Hoy Isla de Providencia, antes Isla de los Burros), entre Maracaibo y la margen oriental del Lago. Armados en guerra los indios inmediatos a su mando se opusieron a la intromisión de Alfínger y sostuvieron serios combates, en uno de los cuales el valeroso caciqueb cayó muerto en los más recio de la batalla. Algunos historiadores creen que la muerte de Mara no acaecio sino en 1546, y tros en 1607, pero entnces no pudo ser con las tropas de Alfínger, pues ya Alfínger había muerto.
La leyenda de que cuando cayó herido de muerte el cacique Mara, los soldados gritaron [[Mara cayó]],y haberse derivado de ese grito el nombre de Maracaibo que Alfínger dió a la nueva ciudad, es solamente una invención a la que han dado publicidad algunos cronistas. Dice Fray Simón que los indios ya le habían dado a la laguna el nombre de Maracaibo, porel c.acique Mara que dominaba toda la región. Maracayar, en lenguaje Guaraní ye en otras lenguas Caribes, significa tigre o jaguar. De allí que [[Maracayarmbo]] será [[Mano de tigre]], pues [[mbo]] se usa en vez de [[bo]], que significa mano.
Gómez Espinosa plantea:
El origen del nombre Maracaibo.
"Sobre el origen del nombre Maracaibo, aun cuando existen muchas versiones fabulescas, sólo hay una versión históricamente aceptable. Cuando Don Alonso de Ojeda llegó al área lacustre en su segundo viaje en 1502, pudo entrar en más fácil comunicación con los naturales. Estos, después de hacerse entender por diferentes medios, indicaron al señalar hacia el sur, que todas esas regiones eran dominio natural de un gran cacique de nombre Maracaibo, que era señor y dueño de poblados y tierras.
Esto mismo afirma el historiador de aquella época (año 1581) Fray Pedro de Aguado quien al hablar de Maracaibo dice: "Maracaibo era nombre propio de un señor muy poderoso que en este lago vivía o residia que señoreaba y mandaba la mayor parte de las gentes que en ella habitaban; cuyo nombre era tan célebre entre aquellos naturales que viendo o entrando donde ellos estaban, luego les nombraba Maracaibo, o señalaban, o daban a entender por señales su gran poder y grandeza y de aquí le quedó entre los españoles el nombre y sobrenombre de la laguna de Maracaibo.
"El descubrimiento del lago abrió el camino para explorar las tierras del occidente y del sur Lacustre. Con el descubrimiento del Lago por Ojeda no se siguió inmediatamente el descubrimiento y exploración del territorio lacustre. Hubo de pasar un tiempo cercano a los treinta años, para iniciar las exploraciones por el área del Lago.
Gómez Espinosa plantea su posición sobre la existencia de Mara:
"Hemos de hacer una aclaratoria acerca de un Cacique Mara, muy popularizado por la leyenda, lo que incluso ha llevado a erigirle una plaza en la capital zuliana y un Municipio. El Cacique Mara no existió.
Y la posición del poblado indígena de Maracaibo.
"...el español soldado Francisco Martín, perdido en las selvas del Río Catatumbo, logró llegar a la confluencia de los ríos Zulia y Catatumbo, donde había un poblado indígena llamado Maracaibo (hoy está allí Encontrados).
Ocando Yamarte comparte esta posición...
"...la llamó así en honor de un 'indio principal' que dominaba en el Lago.
"Antes de la Maracaibo de Alfínger existió una población con ese nombre al sudeste del Lago en las tierras de los Pemones. Allí fue a dar Francisco Martín, el único sobreviviente de los hombres de Iñigo de Vasconia, lugarteniente de Alfínger. Martín habia sido aceptado y vivia como un indio. Fue encontrado en 1533 por el Alguacil Mayor de la Maracaibo de los españoles, Francisco de Santa Cruz.
Tarre Murzi sólo habla del Coquivacoa...
"Los naturales llaman a esto Coquivacoa.
En su original reportaje del Coquivacoa.
Había muchas tribus en la hoya del Coquivacoa.
Fundación de Maracaibo
En la fundación de Maracaibo se han tenido dudas entre tres "fundadores", pero la ponencia del Dr. Angel Francisco Brice en el Simposio Histórico organizado por el Centro Histórico del Zulia ¿Quién fue el verdadero fundador de Maracaibo? en 1965 sostiene que fue el alemán Ambrosio Alfinger en 1529.
Ocando y Gómez comparten la misma opinión respecto a el fundador y fecha.
"En septiembre de 1529 Ambrosio Alfínger ordenó que los infantes, las mujeres y los niños fueran al Lago por mar, mientras él se ponía en camino por tierra. Se encontró con ellos en un punto de la costa oriental el 8 de septiembre. Celebraba la liturgia ese día la Natvidad de Nuestra Señora por lo cual llamó a las aguas Lago de Nuestra Señora. Sin detenerse pasó a la otra orilla y fundó la villa de Maracaibo.
"La expedición llegó a la costa del Lago el 8 de septiembre de 1529 y acampó en el lugar donde se levanta hoy la ciudad de Los Puertos de Altagracia.
De esta población tomó rumbo a la costa occidental del Lago al lugar donde hoy se halla Punta Santa Lucía en la bahía de Maracaibo y allí fundó un asiento de gentes civilizadas, que llamó Maracaibo de la Laja, por haber encontrado en esa área una extensa laja que según se dice, cubre una gran extensión desde La Goajira".(***)pág. 48

Ambrosio Alfinger. Fundador de Maracaibo**

La Villa de Maracaibo en 1562. Copia del plano original hallado en una antigua casa de la calle de Las Ciencias.**
Sobre la fundación anota Besson...
"Con respecto a la fundación de Maracaibo por Alfínger, aseguran ciertos cronistas que cuando este llegó al Lago ya existía una Villa en 'la laja', pero no decen quien la había fundado. En unos papeles antiguos, ya casi ilegibles, hallados en unas excavaciones, existen indicios de esta Villa; pero sin expresar fundamentos ciertos. Reunidos los de Alfínger cerca de la Costa Oriental del Lago, pasaron al frente de dicho lugar donde es hoy el puerto de Maracaibo. Allí, sobre la misma laja, donde había una renchería india, Alfínger declaró fundada una aldea que confirmó con el nombre de Maracaibo.
Tarre expone su óptica sobre el asunto:
"A Maracaibo la fundaron o la crearon en cuatro tiempos: primero, los indios, muchos años antes de nuestra era; luego un alemán llamado Ambrosio Alfínger; más tarde, un español de Talavera La Vieja llamado Alonso Pacheco; y por último, otro conquistador hispano que decíase llamar Pedro de Maldonado"(...)el Hermano Nectario María, un curita tenaz y sabio, nacido para pasar la vida en los archivos de Indias y entre infolios e incunables de las bibliotecas, desentrañó la verdad en su libro sobre 'Los Orígenes de Maracaibo'; y tal libro sirvió de base para que el Centro de Historia del Estado Zulia, en 1965, estableciera el definitivo criterio siguiente:
El fundador de la ciudad de Maracaibo fue el Adelantado Ambrosio Alfínger. Fecha de fundación: 8 de septiembre de 1529. Fueron refundadores de la ciudad de Maracaibo: el Capitán Alonso Pacheco en 1569 y el Capitán Pedro Maldonado en 1574.
San Sebastián "Patrono de Maracaibo"

San Sebastián "Patrono de Maracaibo"
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El origen del culto a San Sebastián se inicia en la época de la colonia.
"El asedio de los maracaiberos por los indios, implacables en su venganza, hizo sentir la necesidad de buscar auxilio en el cielo, ya que de la tierra era muy difícil en sus circunstacias. Así, el 20 de enero de 1591 nombraron a San Sebastián patrono de la ciudad. Lo escogieron porque habiendo muerto asaetado este mártir por los soldados de Decío, en el siglo III, le pedían con más confianza que los librara de las flechas de los indios